Durante más de un siglo, la biología mantuvo un dogma inquebrantable: la fotosíntesis era exclusiva de plantas, algas y ciertas bacterias; los vertebrados, dotados de un sistema inmunitario implacable, jamás tolerarían que células fotosintéticas vivieran en su interior. Sin embargo, en 2011, un equipo de científicos liderado por Ryan Kerney de la Universidad de Dalhousie derribó esta frontera al analizar los embriones de la salamandra moteada (Ambystoma maculatum).
Los investigadores descubrieron que el alga verde Oophilia amblystomatis no solo rodea la membrana del huevo como una simbiosis externa tradicional, sino que penetra directamente dentro de las células del embrión en desarrollo. Mediante técnicas de microscopía de fluorescencia y secuenciación genética, hallaron algas intactas metabolizando activamente junto a las mitocondrias de las células de la salamandra.
Esta alianza intracelular ofrece ventajas metabólicas asombrosas:
- Fábrica de oxígeno directo: El alga consume el dióxido de carbono y los desechos nitrogenados del embrión mientras realiza fotosíntesis, suministrándole oxígeno y carbohidratos en tiempo real.
- Desarrollo acelerado: Los embriones con mayor concentración de algas crecen notablemente más rápido y presentan tasas de supervivencia mucho más altas.
- Tolerancia inmunitaria única: El embrión desactiva selectivamente los mecanismos de rechazo que normalmente destruirían un cuerpo extraño.
Lo más fascinante es que se han hallado rastros de ADN de estas microalgas en el tracto reproductor de las hembras adultas, lo que sugiere que este motor solar se transmite de generación en generación en una de las cooperaciones evolutivas más extraordinarias del planeta.
Fuente: PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) - 'Intracellular invasion of green algae in a salamander host'