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Los pulpos de los pastos marinos: maestros del camuflaje que cambian de textura en milésimas de segundo

Cómo estos cefalópodos imitan no solo el color, sino también la tactilidad de su entorno para desaparecer a plena luz del día.

Los pulpos de los pastos marinos: maestros del camuflaje que cambian de textura en milésimas de segundo

Los pulpos de los pastos marinos (Sepia officinalis y especies afines) poseen una habilidad que supera con creces el simple cambio de color. Su secreto radica en unas estructuras microscópicas llamadas queratocitos, células especializadas en su piel que contienen sacos de pigmento y, crucialmente, músculos minúsculos.

Al contraer o relajar estos músculos en fracciones de segundo, el pulpo puede alterar la textura de su piel, creando protuberancias, surcos o espinas que imitan perfectamente la superficie rugosa de una roca, la suavidad de la arena o el aspecto filamentoso de las algas. Este proceso, conocido como camuflaje táctil, ocurre en menos de 200 milisegundos, más rápido que el parpadeo de un ojo humano.

  • Un solo pulpo puede tener hasta 20 millones de queratocitos por centímetro cuadrado de piel.
  • Este sistema es tan eficiente que les permite cazar por acecho y evadir a depredadores como los tiburones y las focas en hábitats complejos y abiertos.
  • Investigaciones recientes del Instituto Max Planck sugieren que este mecanismo podría inspirar nuevos materiales inteligentes y adhesivos biomiméticos.

Más allá de la supervivencia, esta capacidad refleja una complejidad neurológica asombrosa, donde el sistema nervioso central y periférico trabajan en perfecta sincronía para procesar información visual y táctil del entorno y ejecutar la respuesta de camuflaje de forma casi instantánea.

Fuente: Estudios del Instituto Max Planck de Neurobiología y artículos en la revista 'Science' sobre biología marina y biomimética.

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