En las selvas tropicales de Madagascar habita el aye-aye (Daubentonia madagascariensis), un lémur nocturno dotado de uno de los sistemas de caza más insólitos del reino animal: el forrajeo percusivo. Es el único primate del planeta capaz de utilizar la acústica de resonancia para localizar presas ocultas en el interior de los árboles.
Para lograrlo, el aye-aye cuenta con una anatomía extrema:
- Un dedo esquelético especializado: Su tercer dedo de la mano es extremadamente fino, alargado y posee una articulación esférica capaz de girar en casi cualquier ángulo, funcionando como una sonda milimétrica.
- Ecosonda biológica: El animal golpea la madera a un ritmo vertiginoso de hasta ocho impactos por segundo con la punta de este dedo, mientras orienta sus colosales orejas membranosas hacia el tronco para escuchar el eco y las variaciones de densidad producidas por las cámaras huecas.
- Incisivos de crecimiento continuo: Una vez detectada la larva, utiliza unos dientes frontales semejantes a los de un castor para desgarrar la corteza y luego introduce su dedo flexible para ensartar a la presa como si fuera un arpón.
En 2019, investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte descubrieron además que este enigmático mamífero esconde un pseudopulgar diminuto dotado de su propia musculatura, una estructura ósea accesoria que le permite sujetarse con firmeza a las ramas mientras su dedo más largo trabaja con total precisión.
Fuente: American Journal of Physical Anthropology / North Carolina State University (2019)