A mediados de los años noventa, un aficionado alemán a los acuarios adquirió un cangrejo de río norteamericano con una alteración genética extraordinaria: un error en la división celular dotó al crustáceo de tres juegos completos de cromosomas en lugar de dos. Esta condición triploide desencadenó un fenómeno conocido como partenogénesis apomíctica, permitiendo a la hembra autofecundar sus propios óvulos sin necesidad de aparearse jamás con un macho.
Bautizado inicialmente como Marmorkrebs y clasificado formalmente en 2018 bajo el nombre científico de Procambarus virginalis, este animal dio lugar a un linaje de clones biológicamente idénticos a la madre original. Cada hembra es capaz de desovar cientos de huevos fértiles cada pocos meses, alumbrando camadas compuestas exclusivamente por nuevas hembras reproductoras que perpetúan el ciclo a una velocidad matemática pasmosa.
Tras ser liberado por acuaristas desbordados, el cangrejo mármol escapó a la naturaleza y colonizó ríos y lagos de Alemania, Suecia, Ucrania, Japón y Madagascar. En esta isla africana, su población pasó de cero a millones de ejemplares en apenas una década, poniendo en jaque a las especies autóctonas por su feroz resistencia y adaptabilidad. El caso asombra a la comunidad científica internacional: representa uno de los escasísimos ejemplos presenciados en tiempo real en los que una especie completamente nueva, autosuficiente e invasora nace de una mutación puntual ante la mirada humana.
Fuente: Nature Ecology & Evolution (2018) / Centro Alemán de Investigación Oncológica (DKFZ)