En el punto más álgido de la Segunda Guerra Mundial en Europa, el ejército de los Estados Unidos desplegó una de las unidades tácticas más insólitas de la historia militar: el 23.º Cuartel General de Tropas Especiales, conocido popularmente como el Ejército Fantasma. Esta brigada secreta de 1.100 hombres no estaba compuesta por soldados regulares de combate, sino por ilustradores, arquitectos, publicistas, ingenieros de sonido y actores reclutados en prestigiosas escuelas de arte de Nueva York y Filadelfia.
Su misión era montar un teatro bélico a gran escala para desviar la atención y los recursos de las divisiones alemanas. Para lograrlo, perfeccionaron tres técnicas de ilusión en el frente:
- Señuelos visuales: Desplegaban cientos de tanques Sherman inflables hechos de goma y lona, cañones simulados y aviones de madera, acompañados por huellas artificiales de orugas creadas con excavadoras para engañar a los aviones espía.
- Falsificaciones sónicas: Utilizaban potentes altavoces de 500 vatios montados en camiones para reproducir complejas mezclas de audio grabadas con sonidos de convoyes blindados, construcción de puentes e infantería, audibles a más de 20 kilómetros.
- Guerra de radio ficticia: Imitaban los patrones de telegrafía Morse de unidades reales para convencer al enemigo de que divisiones enteras se encontraban en posiciones falsas.
Entre 1944 y 1945, el Ejército Fantasma ejecutó más de 20 operaciones de distracción en Francia, Luxemburgo, Bélgica y Alemania. Su trabajo fue tan efectivo que se calcula que salvaron entre 15.000 y 30.000 vidas aliadas. La unidad permaneció en estricto secreto militar hasta su desclasificación oficial en 1996.
Fuente: The National WWII Museum / Ghost Army Legacy Project