En las profundidades marinas habita el mixino (o pez bruja), una criatura fósil viviente sin mandíbulas que posee una de las tácticas defensivas más letales e instantáneas del reino animal: la producción de una baba hiperreactiva capaz de sofocar a cualquier atacante.
Cuando un tiburón u otro gran depredador intenta morder a un mixino, el animal expulsa a través de diminutos poros una secreción blanquecina milimétrica compuesta por dos elementos clave: vesículas microscópicas llenas de mucina y células cargadas con madejas de hilos proteicos fuertemente enrollados.
El fenómeno físico y químico que ocurre a continuación es casi mágico:
- Desenrollado balístico: En menos de 100 milisegundos (más rápido que un parpadeo), el contacto con el agua de mar rompe las membranas celulares y las madejas de hilo se disparan, expandiéndose hasta multiplicar su volumen por 10.000.
- Fibras de resistencia extrema: Cada hilo mide apenas 1 micrómetro de grosor pero alcanza varios centímetros de longitud, con una resistencia a la tracción comparable a la de la seda de araña.
- Asfixia mecánica: La red de fibras atrapa el agua líquida, transformando al instante decenas de litros de agua circundante en un gel denso y elástico que tapona las branquias del atacante, obligándolo a soltar a su presa para no morir asfixiado.
Para evitar ahogarse en su propia trampa, el mixino realiza una pirueta única: ata su propio cuerpo en un nudo corredizo y lo desliza a lo largo de su piel, retirando el exceso de mucosa antes de alejarse nadando ileso.
Fuente: Current Biology / Royal Society Open Science (Biomechanics of Hagfish Slime)