El pez arquero (género Toxotes) es una maravilla de la adaptación natural, conocido por su extraordinaria habilidad para derribar presas terrestres con precisos chorros de agua. Este astuto depredador habita las aguas salobres de los manglares y estuarios del sudeste asiático y Australia, donde ha perfeccionado una técnica de caza que combina una puntería excepcional con un profundo entendimiento intuitivo de la física.
Su método es simple pero sofisticado: el pez arquero localiza insectos u otros pequeños invertebrados posados en la vegetación que cuelga sobre el agua. Utilizando su boca como un cañón, expulsa un potente chorro de agua que puede alcanzar objetivos a una distancia considerable, a menudo hasta dos metros sobre la superficie. La precisión es asombrosa, con una tasa de éxito notable incluso en objetivos pequeños y en movimiento.
Lo verdaderamente fascinante es cómo el pez arquero compensa la refracción de la luz. Cuando mira un objeto desde debajo del agua, la imagen del insecto se distorsiona. Sin embargo, estos peces han desarrollado la capacidad de corregir este efecto óptico, ajustando su puntería para impactar la ubicación real de la presa. Además, controlan la fuerza y el volumen del chorro, incluso disparando múltiples "balas" de agua en rápida sucesión para desestabilizar a la presa.
Esta habilidad no es innata del todo; los peces arquero jóvenes aprenden y perfeccionan su técnica a través de la práctica, observando a los adultos y experimentando con diferentes objetivos. Esta estrategia de caza única les permite acceder a una fuente de alimento que la mayoría de los peces no pueden alcanzar, destacando la increíble diversidad y el ingenio del reino animal.
Fuente: National Geographic y estudios sobre la visión y la hidrodinámica de los peces arquero.