Durante la Segunda Guerra Mundial, el castillo de Colditz (Oflag IV-C) albergaba a los prisioneros aliados más escurridizos y rebeldes del Tercer Reich. Considerada una prisión inexpugnable por el ejército alemán, la fortaleza fue el escenario del plan de fuga más insólito del conflicto: construir un planeador biplaza en secreto para despegar desde el tejado y cruzar el río Mulde.
El audaz proyecto fue ideado en 1944 por los tenientes británicos Jack Best y Bill Goldfinch. Durante meses, un equipo clandestino trabajó en un ático oculto tras una pared de madera y yeso que los guardias jamás lograron detectar. Los materiales utilizados desafiaron cualquier lógica de supervivencia carcelaria:
- Estructura: Listones de madera extraídos de somieres y del entarimado del suelo, unidos con clavos artesanales y alambres del tendido eléctrico.
- Revestimiento: Alrededor de treinta sábanas de algodón de la Cruz Roja, cosidas a mano y tratadas con papilla de mijo hervida para impermeabilizar la tela y tensar el fuselaje.
- Sistema de despegue: Una catapulta impulsada por una bañera de metal rellena con toneladas de escombros, diseñada para caer por un pozo vertical de 18 metros y catapultar el aparato al vacío.
El planeador, conocido como el Colditz Cock, tenía una envergadura de 9,7 metros. Aunque la fortaleza fue liberada por las tropas estadounidenses en abril de 1945 antes de que pudiera lanzarse, reproducciones modernas a escala real y pruebas aerodinámicas demostraron en el año 2000 que la aeronave era totalmente funcional y habría logrado escapar con éxito.
Fuente: Imperial War Museums (IWM) / Colditz Castle Historical Archives