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El Secreto del Citigroup Center: El Rascacielos que Estuvo a Punto de Caer por una Pregunta Estudiantil

En 1978, un cálculo imprevisto reveló que un huracán moderado podía derribar una torre de 59 pisos en Manhattan, desatando una misión encubierta de rescate nocturno.

El Secreto del Citigroup Center: El Rascacielos que Estuvo a Punto de Caer por una Pregunta Estudiantil

En 1977 se inauguró en Manhattan el Citigroup Center, un rascacielos de 279 metros célebre por un diseño atrevido: para respetar una iglesia preexistente en la misma manzana, la torre no descansaba sobre sus esquinas, sino sobre cuatro colosales pilares situados en el centro de cada fachada, dejando las esquinas suspendidas en un espectacular voladizo.

Pocos meses después de su apertura, una estudiante de ingeniería llamada Diane Hartley contactó al equipo de diseño con una duda técnica sobre el comportamiento del edificio ante vientos diagonales. Intrigado, el ingeniero principal de la estructura, William LeMessurier, rehízo los cálculos y descubrió una realidad aterradora: durante la obra, la constructora había sustituido sin su conocimiento las uniones soldadas previstas en los planos originales por pernos convencionales atornillados para ahorrar costes.

El hallazgo puso en jaque a la ciudad:

  • Mientras que el viento perpendicular no suponía riesgo, las ráfagas diagonales incrementaban la tensión en las juntas estructurales en un 40%.
  • Un temporal con vientos de apenas 115 km/h —un evento estadísticamente esperable cada 16 años en Nueva York— era suficiente para quebrar los pernos y hacer colapsar la torre entera sobre Lexington Avenue.

Con el huracán Ella avanzando por la costa atlántica, se organizó un rescate en absoluto secreto para no desatar una histeria masiva en Manhattan. Cada noche, decenas de soldadores acudían clandestinamente para soldar pesadas placas de acero sobre las 212 juntas atornilladas, mientras de día los trabajadores de las oficinas ingresaban con normalidad. La estructura se blindó a tiempo y el peligro se neutralizó, manteniéndose el incidente en silencio hasta que vio la luz pública en 1995.

Fuente: The New Yorker (Joe Morgenstern, 'The Fifty-Nine-Story Crisis', 1995)

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