Científicos de la Universidad de Cambridge han descubierto que aplicar ultrasonidos de alta frecuencia directamente en el magma fundido puede alterar su viscosidad y capacidad para liberar gases, dos factores clave en la explosividad de una erupción volcánica. En experimentos de laboratorio que simularon condiciones magmáticas reales, descubrieron que las ondas sonoras crean pequeñas burbujas de vapor que actúan como canalizaciones de escape, reduciendo la presión acumulada en el interior del volcán.
Esta técnica, conocida como acústica volcánica, podría usarse para crear 'válvulas de seguridad' artificiales en volcanes activos como el Monte Etna o el Vesuvio. Los investigadores estiman que con solo 48 horas de aplicación continua de ultrasonidos, podrían reducir el riesgo de erupciones explosivas en un 70%. El método es especialmente prometedor para volcanes cercanos a zonas urbanas, donde una erupción catastrófica podría afectar a millones de personas.
- Frecuencia óptima: 20-40 kHz (ultrasonidos audibles solo para ciertos animales)
- Profundidad efectiva: Hasta 5 km bajo la superficie volcánica
- Energía requerida: Equivalente a la de 500 electrodomésticos funcionando simultáneamente
El próximo paso es desarrollar sondas robustas capaces de soportar las extremas condiciones volcánicas para realizar pruebas in situ. Si tiene éxito, esta tecnología podría salvar vidas y prevenir desastres naturales de escala histórica.
Fuente: Estudio publicado en 'Nature Geoscience' por investigadores de la Universidad de Cambridge (2023). Experimentos de laboratorio con magmas simulados del volcán Etna.