En el reino animal, perder la cabeza equivale a una muerte instantánea. Sin embargo, para la babosa marina fotosintética Elysia marginata, la decapitación es una calculada estrategia de supervivencia. En 2021, biólogas de la Universidad Femenina de Nara, en Japón, documentaron un fenómeno nunca antes visto en organismos complejos: ejemplares jóvenes de esta especie rompían deliberadamente su propio cuello para deshacerse de un cuerpo repleto de parásitos.
El proceso, denominado autotomía extrema, no deja una herida desangrada: la cabeza sella el corte en apenas un par de horas. Lo más asombroso ocurre en los días posteriores:
- Supervivencia sin corazón: Al desprenderse del cuerpo, la cabeza abandona el 80% de su masa biológica, incluyendo el corazón, los riñones, el intestino y el aparato reproductor.
- Energía solar de reserva: Para no morir de inanición mientras carece de tubo digestivo, la cabeza sobrevive gracias a la cleptoplastia, un mecanismo por el cual el molusco roba los cloroplastos de las algas que consume e incorpora su fotosíntesis.
- Regeneración total: En menos de una semana el tejido cardíaco comienza a formarse de nuevo; en solo tres semanas, la babosa ha reconstruido un cuerpo impecable y libre de parásitos.
El cuerpo desechado, incapaz de regenerar una cabeza, late durante meses hasta apagarse. Esta proeza celular sitúa a Elysia marginata como uno de los modelos de regeneración tisular y simbiosis energética más extremos de la biosfera marina.
Fuente: Current Biology (Cell Press) - Estudio de Sayaka Mitoh y Yoichi Yusa sobre autotomía extrema y regeneración en sacoglosos (2021)