Si cortas una planaria en múltiples pedazos, no solo no muere, sino que cada sección dará origen a un organismo completo e independiente. Este diminuto gusano plano de agua dulce ostenta una de las capacidades regenerativas más asombrosas del planeta, pudiendo reconstituir un individuo funcional a partir de apenas 1/279ava parte de su cuerpo original.
El secreto de esta proeza radica en los neoblastos, una densa reserva de células madre adultas pluripotentes que componen aproximadamente una quinta parte de todo su organismo. Estas células tienen la habilidad única de proliferar y diferenciarse en cualquier tejido biológico: desde musculatura e intestino hasta ojos y tejido nervioso complejo. Además, durante su reproducción asexual, las planarias restablecen continuamente sus telómeros gracias a una actividad inagotable de la enzima telomerasa, eludiendo el deterioro celular por senescencia y alcanzando una virtual inmortalidad biológica.
Sin embargo, el hallazgo más desconcertante de la ciencia moderna involucra su cognición:
- Mente reconstruida: En diversos estudios de la Universidad de Tufts, se entrenó a planarias para acostumbrarse a alimentarse en superficies iluminadas, un entorno que habitualmente rehúyen.
- Herencia celular de la memoria: Al decapitar a los gusanos entrenados, estos reconstruyeron una cabeza y un cerebro completamente funcionales en menos de dos semanas. Al ponerlos a prueba, los gusanos decapitados conservaron la familiaridad con el entorno luminoso aprendida por el cerebro anterior.
Este fenómeno sugiere que la información aprendida puede codificarse mediante modificaciones epigenéticas y almacenarse más allá del sistema nervioso central, convirtiendo a la planaria en una pieza clave para desentrañar el futuro de la medicina regenerativa humana.
Fuente: Journal of Experimental Biology / Tufts University Center for Regenerative and Developmental Biology