Bajo las áridas tierras del este de África habita uno de los prodigios biológicos más desconcertantes del reino animal: la rata topo desnuda (Heterocephalus glaber). Este roedor subterráneo y eusocial, célebre por su aspecto arrugado y su resistencia casi total al cáncer, esconde un arsenal de adaptaciones fisiológicas que desafían las leyes convencionales de la biología de los mamíferos.
En 2017, un estudio publicado en la revista Science reveló que estos animales pueden sobrevivir en condiciones de anoxia absoluta —cero oxígeno— durante más de 18 minutos sin sufrir el menor daño cerebral ni secuelas neurológicas. Mientras que el cerebro humano o el de un ratón común colapsa en cuestión de segundos al detenerse el metabolismo de la glucosa, la rata topo desnuda activa un mecanismo de emergencia único: cambia su metabolismo energético y quema fructosa en lugar de glucosa mediante vías celulares mediadas por la enzima cetohexoquinasa y transportadores GLUT5, una estrategia metabólica típica de los tejidos vegetales.
A este prodigio se suma una longevidad extraordinaria: superan los 37 años de vida (diez veces más que un ratón común). Curiosamente, violan la ley de mortalidad de Gompertz, ya que su probabilidad estadística de morir no se incrementa con la edad gracias a su excepcional maquinaria de reparación del ADN y a la producción de ácido hialurónico de alto peso molecular, que frena la proliferación tumoral.
Fuente: Science (Park et al., 2017 - 'Fructose-driven glycolysis supports anoxia resistance in the naked mole-rat')