Los bosques poseen su propia versión de Internet llamada 'wood wide web', una red subterránea de comunicación que conecta árboles a través de hongos microscópicos.
Esta red micelial permite a los árboles intercambiar información, nutrientes y advertencias sobre amenazas como plagas o sequías. Los hongos actúan como cables de fibra óptica naturales, transportando señales químicas entre diferentes especies de plantas.
Funciones sorprendentes de esta red natural:
- Intercambio de recursos: Los árboles adultos nutren a plántulas jóvenes que no reciben suficiente luz solar
- Sistema de alarma: Cuando un árbol es atacado por insectos, envía señales químicas advirtiendo a otros
- Comunicación familiar: Los árboles madre pueden reconocer y favorecer a sus propias crías
- Red de supervivencia: Los árboles moribundos transfieren sus recursos a vecinos sanos
La ecóloga Suzanne Simard de la Universidad de Columbia Británica ha demostrado que un solo árbol puede estar conectado a cientos de otros a través de esta red fúngica. En algunos bosques, esta red puede extenderse por kilómetros cuadrados.
Este descubrimiento ha revolucionado nuestra comprensión de los bosques: no son colecciones de árboles individuales, sino superorganismos colaborativos.
Fuente: Universidad de Columbia Británica