Un equipo de astrónomos del Instituto Max Planck de Física Nuclear, utilizando el telescopio ALMA en Chile, detectó en 2021 la presencia de ribosa, un azúcar fundamental para la vida, en una estrella gigante roja a 12.000 años luz de distancia. Este hallazgo sigue a la confirmación previa de la existencia de gliceraldehído y otros azúcares simples en cometas y meteoritos.
La ribosa es un componente clave del ARN (ácido ribonucleico), la molécula que no solo transporta información genética, sino que también puede catalizar reacciones químicas. Su presencia en el espacio interestelar sugiere que los bloques de construcción de la vida no se formaron exclusivamente en la Tierra primitiva, sino que pudieron ser sembrados por materiales provenientes del cosmos durante el Bombardeo Tardío Intenso, hace unos 3.800 millones de años.
Este descubrimiento refuerza la hipótesis de la panspermia, que propone que los componentes básicos de la vida, e incluso microorganismos, podrían viajar entre planetas y sistemas estelares, adheridos a polvo cósmico o dentro de rocas. Si los azúcares complejos se forman de manera natural en nebulosas y se incorporan a cuerpos celestes, la probabilidad de que la vida surja en cualquier planeta con condiciones adecuadas aumenta exponencialmente.
Fuente: Instituto Max Planck de Física Nuclear / Observatorio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array). Estudio publicado en la revista Science Advances, 2021.