Los tardígrados, también conocidos como 'osos de agua', son microanimales que miden apenas entre 0.1 y 1.5 milímetros. A pesar de su tamaño diminuto, poseen una de las capacidades de supervivencia más extremas conocidas en la naturaleza.
Lo más fascinante es su estado de criptobiosis: cuando las condiciones se vuelven hostiles, pueden deshidratarse hasta contener solo un 3% de agua, deteniendo por completo su metabolismo. En este estado, han sido capaces de:
- Sobrevivir a temperaturas cercanas al cero absoluto (-273°C)
- Resistir dosis de radiación 1000 veces letales para humanos
- Soportar la presión del vacío espacial
- Revivir después de permanecer congelados durante 30 años
Un estudio de 2019 demostró que tardígrados congelados en la Antártida durante tres décadas pudieron ser rehidratados y comenzar a reproducirse normalmente. Esta capacidad ha captado la atención de la NASA, que investiga cómo sus proteínas protectoras podrían aplicarse para preservar vacunas o proteger a astronautas durante misiones espaciales largas.
Científicos de la Universidad de Tokio descubrieron en 2016 que los tardígrados poseen una proteína única llamada Dsup (damage suppressor) que protege su ADN del daño por radiación, una特性 que ya se está investigando para aplicaciones médicas en humanos.
Fuente: Revista Nature (2016), NASA Astrobiology Institute, Estudio de la Universidad de Tokio sobre la proteína Dsup