En la primavera de 1943, los Aliados se preparaban para invadir el sur de Europa a través de Sicilia, pero el plan tenía un obstáculo evidente: la geografía hacía que el objetivo fuera predecible para el alto mando alemán. Para desviar su atención, el servicio de inteligencia británico ideó una de las operaciones de engaño militar más extraordinarias de la historia: la Operación Mincemeat (Carne Picada).
El plan consistió en conseguir el cuerpo de un fallecido reciente y hacerlo pasar por un oficial británico víctima de un accidente aéreo en el mar. Utilizaron el cadáver de Glyndwr Michael, un indigente galés de 34 años fallecido por consumir raticida, una sustancia cuya toxicidad dejaba pocos rastros externos compatibles con un ahogamiento. Los agentes crearon una biografía ficticia completa para él: el «Mayor William Martin», dotándolo de cartas de amor falsas, un anillo de compromiso, recibos de sastre e incluso entradas de teatro.
Lo crucial estaba en su maletín, esposado a su muñeca: documentos clasificados que revelaban que los Aliados pretendían atacar Grecia y Cerdeña, tratando a Sicilia solo como un señuelo. En abril de 1943, el submarino HMS Seraph liberó el cuerpo frente a la costa de Huelva, en España, donde la presencia de agentes de la Abwehr nazi garantizaba la filtración del hallazgo.
El engaño funcionó a la perfección. Adolf Hitler quedó convencido de la autenticidad de los documentos y ordenó desviar divisiones acorazadas, lanchas torpederas y defensas enteras hacia Grecia. Cuando las tropas aliadas desembarcaron en Sicilia el 10 de julio de 1943, la resistencia enemiga fue drásticamente reducida, salvando miles de vidas y acelerando la caída de Mussolini.
Fuente: Macintyre, Ben. (2010). 'Operation Mincemeat: The True Spy Story that Changed the Course of World War II'. Crown Publishing Group.