Ciencia y Tecnología 2 min de lectura

Twistrónica y el Ángulo Mágico: Cómo Girar Grafeno 1,1 Grados Revolucionó la Física Cuántica

Una diminuta rotación en dos capas atómicas de carbono abrió la puerta a la superconductividad controlada a voluntad.

Twistrónica y el Ángulo Mágico: Cómo Girar Grafeno 1,1 Grados Revolucionó la Física Cuántica

En 2018, un equipo de físicos liderado por el investigador español Pablo Jarillo-Herrero en el MIT logró un hito histórico que inauguró un nuevo campo científico: la twistrónica. Durante décadas, los científicos buscaron materiales capaces de conducir electricidad sin perder energía por fricción o calor. La respuesta definitiva no provino de una aleación química desconocida, sino de una elegante maniobra geométrica.

El experimento consistió en superponer dos láminas de grafeno —una red bidimensional de átomos de carbono de tan solo un átomo de espesor— y desalinearlas deliberadamente en un ángulo exacto de 1,1 grados, bautizado en la comunidad científica como el ángulo mágico.

Al aplicar este sutil giro mecánico, se genera una macroestructura ondulatoria conocida como patrón de Moiré. Esta interferencia espacial frena radicalmente la velocidad de los electrones que viajan por el carbono, forzándolos a interactuar de manera coordinada y solidaria. Con solo ajustar un diminuto campo eléctrico externo, el material demostró pasar en un instante de ser un aislante extremo a convertirse en un superconductor con resistencia eléctrica cero.

El descubrimiento probó que la física cuántica puede modularse radicalmente sin cambiar los elementos químicos de una sustancia, alterando únicamente su orientación angular. Actualmente, la twistrónica se perfila como una de las plataformas más prometedoras para construir procesadores cuánticos estables y resolver el misterio de la superconductividad a temperatura ambiente.

Fuente: Nature / Massachusetts Institute of Technology (MIT)

¿Te gustó esta curiosidad?

Compártela con tus amigos