Geología 2 min de lectura

El Pozo Superprofundo de Kola: El Asombroso Hallazgo de Agua Líquida a Doce Kilómetros Bajo Tierra

La perforación más honda de la historia reveló que los modelos teóricos de la corteza terrestre estaban completamente equivocados.

El Pozo Superprofundo de Kola: El Asombroso Hallazgo de Agua Líquida a Doce Kilómetros Bajo Tierra

En plena Guerra Fría, la Unión Soviética inició una insólita carrera hacia las entrañas del planeta: el Pozo Superprofundo de Kola (SG-3). Entre 1970 y 1989, una descomunal maquinaria horadó la corteza en el círculo polar ártico hasta alcanzar un récord histórico absoluto en profundidad vertical: 12.262 metros bajo la superficie.

Los geólogos de la época esperaban corroborar los modelos sísmicos clásicos, en particular la supuesta frontera donde el granito superficial debía ceder el paso a un manto de basalto denso. Sin embargo, esa transición nunca existió. En su lugar, el abismo reveló fenómenos que desafiaban la física teórica:

  • Agua líquida a presiones monstruosas: A partir de los siete kilómetros de profundidad, donde se asumía que el peso de las rocas sellaría cualquier poro milimétrico, los científicos descubrieron fracturas empapadas de agua mineralizada hirviendo. Este fluido no se había filtrado desde la lluvia, sino que nació de átomos de hidrógeno y oxígeno exprimidos directamente de las redes cristalinas de los minerales.
  • Lodo efervescente de hidrógeno: Los testigos de roca extraídos del fondo burbujeaban copiosas cantidades de gas hidrógeno, un indicio de reactividad química profunda nunca antes registrado.
  • Microfósiles intactos: A más de seis kilómetros bajo tierra aparecieron restos microscópicos de plancton celular con más de dos mil millones de años de antigüedad preservados en roca metamórfica.

El avance se detuvo cuando el fondo alcanzó 180 °C, casi el doble de lo calculado. A esa temperatura y presión, la roca sólida se comportaba como arcilla plástica que colapsaba el túnel cada vez que se retiraba la broca, demostrando lo poco que sabíamos sobre el suelo que pisamos.

Fuente: Kola Superdeep Borehole Scientific Results, Geological Survey of Norway / Nature (1984)

¿Te gustó esta curiosidad?

Compártela con tus amigos