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El Reactor Nuclear Natural de Oklo: El Día en que la Tierra Encendió Fisión Atómica Espontánea

Hace dos mil millones de años, un depósito subterráneo en Gabón funcionó como una central nuclear durante cientos de milenios sin intervención humana.

El Reactor Nuclear Natural de Oklo: El Día en que la Tierra Encendió Fisión Atómica Espontánea

En 1972, durante un análisis rutinario en la planta de enriquecimiento de Pierrelatte en Francia, los físicos descubrieron una anomalía desconcertante: una muestra de mineral de uranio procedente del yacimiento de Oklo, en Gabón, contenía apenas un 0,717% de uranio-235, en lugar de la proporción universal e invariable del 0,720% presente en cualquier roca del planeta, la Luna o los meteoritos.

Esa diminuta discrepancia delataba que cientos de kilogramos de material fisionable ya habían sido consumidos. Las investigaciones geológicas posteriores revelaron una verdad asombrosa: hace unos 2.000 millones de años, la naturaleza construyó y operó al menos 16 reactores nucleares de fisión autosostenidos bajo la corteza terrestre.

Para que este fenómeno sucediera de manera espontánea, coincidieron tres condiciones irrepetibles:

  • Enriquecimiento natural: En aquella era geológica, el uranio-235 aún no se había desintegrado tanto y su abundancia natural rondaba el 3%, la misma concentración que necesitan las centrales nucleares modernas.
  • Presencia de oxígeno: El reciente florecimiento de cianobacterias fotosintéticas oxigenó las aguas freáticas, permitiendo que el uranio se disolviera y se concentrara en densos estratos de arenisca.
  • Agua como moderador: El agua subterránea frenaba los neutrones emitidos, permitiendo la reacción en cadena. Cuando el calor hervía y evaporaba el agua, la fisión se apagaba por completo hasta que el sistema volvía a enfriarse e inundarse.

Este ciclo termohidráulico mantuvo activo el reactor de Oklo en pulsos continuos durante unos 300.000 años, generando una potencia media sostenida de 100 kilovatios. Su legado más valioso para la ciencia actual es que los residuos radiactivos, incluidos isótopos de plutonio, quedaron inmovilizados casi intactos en la matriz de roca durante eones.

Fuente: Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) / Scientific American

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