En el corazón de Malasia, las lluvias monzónicas y la confluencia de los ríos Klang y Gombak solían paralizar la capital con inundaciones destructivas. La respuesta de la ingeniería moderna no fue levantar diques gigantescos ni ensanchar cauces a costa de la urbe, sino concebir una infraestructura de doble propósito pionera en el mundo: el Túnel SMART (Stormwater Management and Road Tunnel), inaugurado en 2007.
Con 9,7 kilómetros de longitud total y un diámetro interno de 13,2 metros excavado por colosales tuneladoras de escudo hidrostático, la genialidad del proyecto reside en su sección central de tres niveles. En condiciones normales, los dos pisos superiores funcionan como una transitada autopista de doble sentido que descongestiona los accesos a Kuala Lumpur, mientras que el canal inferior permanece reservado para evacuar caudales moderados.
Sin embargo, cuando las estaciones de telemetría detectan una riada torrencial inminente, el sistema activa un protocolo electromecánico sin precedentes:
- Evacuación exprés: Compuertas automáticas cortan los accesos viales y el túnel se vacía de vehículos en cuestión de minutos, guiados por señalización inteligente.
- Inspección y sellado: Cámaras infrarrojas verifican que la calzada esté completamente desierta antes de que mamparas estancas de acero sellen herméticamente las galerías de tráfico.
- Inundación controlada: El túnel al completo abre sus compuertas al torrente fluvial, convirtiéndose en un inmenso acueducto presurizado capaz de canalizar tres millones de metros cúbicos de agua hacia balsas de retención en la periferia.
Tras la tormenta, equipos de lavado y ventilación limpian los sedimentos en pocas horas para reabrir el tráfico, demostrando que una autopista puede mutar en un salvavidas hidráulico subterráneo.
Fuente: Institution of Civil Engineers (ICE) / SMART Tunnel Project Malaysia