A 50 metros bajo el asfalto de Kasukabe, en la periferia norte de Tokio, yace una de las obras de ingeniería hidráulica más sobrecogedoras del planeta: el Canal de Descarga Subterráneo del Área Metropolitana, popularmente conocido como G-Cans o la «Catedral Subterránea».
Construida entre 1992 y 2006 para blindar a Tokio frente a tifones y lluvias torrenciales desmedidas, esta infraestructura secreta consta de una red de túneles de 6,3 kilómetros de longitud que conectan cinco inmensos silos verticales. Cada uno de estos silos posee 65 metros de profundidad y 32 metros de diámetro, espacio suficiente para albergar holgadamente una Estatua de la Libertad en su interior.
El corazón del complejo es un gigantesco tanque de amortiguación de 177 metros de largo, 78 de ancho y 18 de alto. Su sobrecogedor aspecto de templo religioso se debe a 59 pilares colosales de hormigón armado, cada uno con un peso de 500 toneladas, diseñados específicamente para evitar que el tanque flote o colapse ante la brutal presión del agua subterránea cuando las crecidas inundan las salas.
Cuando los ríos circundantes se desbordan, el agua es canalizada hacia este lecho subterráneo. Allí entra en juego un sistema de propulsión único: cuatro turbinas de gas adaptadas directamente de motores de avión Boeing, las cuales generan 14.000 caballos de potencia cada una. Este colosal mecanismo es capaz de expulsar 200 metros cúbicos de agua por segundo —equivalente a vaciar una piscina olímpica en apenas doce segundos— hacia el caudaloso río Edo, evitando catástrofes millonarias en la superficie.
Fuente: Ministry of Land, Infrastructure, Transport and Tourism (MLIT) of Japan / Metropolitan Area Outer Underground Discharge Channel Official Archive