En las selvas tropicales de Centro y Sudamérica habita la rana de cristal (Hyalinobatrachium fleischmanni), un pequeño anfibio arborícola que lleva el camuflaje a un extremo biológico sin precedentes. Durante la noche se alimenta y reproduce como cualquier otra rana, pero al salir el sol se retira a descansar sobre el envés de las hojas, volviendo su cuerpo prácticamente traslúcido para no proyectar sombras.
Lograr la invisibilidad plantea un obstáculo fisiológico crítico: aunque la piel, los huesos y los músculos sean transparentes, la densa red de glóbulos rojos circulantes teñiría inevitablemente al animal de un tono rojizo visible para cualquier ave hambrienta. En 2022, un equipo multidisciplinar descubrió la insólita solución de la rana: al quedarse dormida, retira de la circulación hasta el 89 % de sus glóbulos rojos y los almacena de forma masiva dentro de su hígado.
Este órgano, protegido por una membrana reflectante cargada de cristales de guanina, actúa como una caja fuerte que duplica su tamaño para albergar la sangre compactada. Lo verdaderamente revolucionario para la ciencia médica es que las ranas logran empaquetar una concentración de eritrocitos tan desmesurada sin sufrir trombosis ni coágulos letales. Al despertar, el flujo sanguíneo se restablece en cuestión de segundos de forma completamente normal, una capacidad anticoagulante natural que los investigadores ya estudian para prevenir accidentes cerebrovasculares e infartos en humanos.
Fuente: Science (Taboada et al., 2022 - 'Glassfrogs conceal erythrocytes in the liver to maintain transparency')