En 2022, un equipo de científicos liderado por la empresa biotecnológica Cortical Labs en Melbourne (Australia) logró un avance revolucionario en la intersección entre la neurología y la informática: crearon DishBrain, un sistema híbrido compuesto por unas 800.000 neuronas biológicas vivas cultivadas sobre una matriz de microelectrodos de silicio, capaces de aprender a jugar al clásico videojuego arcade Pong.
A diferencia de la inteligencia artificial convencional, que procesa algoritmos matemáticos dentro de chips de silicio, DishBrain utilizó tejido vivo —obtenido a partir de células madre humanas y embriones de ratón—. El dispositivo conectaba las neuronas a un entorno virtual mediante señales eléctricas:
- Retroalimentación sensorial: Los electrodos estimulaban áreas específicas del cultivo para indicar dónde se encontraba la pelota virtual.
- Control motor: La propia actividad eléctrica generada colectivamente por las neuronas movía la paleta hacia arriba o hacia abajo.
- Principio de energía libre: Cuando la paleta golpeaba la bola, las neuronas recibían un estímulo predecible y ordenado; si fallaban, se les enviaba una ráfaga caótica e impredecible de ruido eléctrico. Para evitar la incertidumbre, las neuronas se autoorganizaron en apenas cinco minutos para acertar la bola.
DishBrain demostró por primera vez la existencia de inteligencia biológica sintética con aprendizaje adaptativo en tiempo real, abriendo la puerta a biocomputadores ultrasensibles que consumen una fracción de la energía requerida por los superordenadores modernos.
Fuente: Neuron (Cell Press) / Cortical Labs (2022): 'In vitro neurons learn and exhibit sentience when embodied in a simulated game-world'