Durante la Segunda Guerra Mundial, el Sitio de Leningrado (1941-1944) sometió a la ciudad soviética a un bloqueo implacable de casi novecientos días, provocando la muerte de más de un millón de civiles por hambre y frío extremos. En el epicentro de esta catástrofe humanitaria se encontraba el Instituto de Industria Vegetal de la Unión Soviética, fundado por el eminente genetista Nikolai Vavilov, que albergaba la colección de semillas y cultivos más valiosa del planeta: más de 250.000 muestras de cereales, legumbres, tubérculos y frutos recopilados por todo el mundo.
A medida que las raciones de la ciudad colapsaban y los habitantes se veían forzados a consumir serrín, pegamento de empapelar y cuero hervido, un grupo de científicos asumió la guardia voluntaria de las cámaras acorazadas del instituto. En el sótano se amontonaban sacos enteros de arroz, trigo, cebada, patatas y frutos secos comestibles de variedades únicas que habrían salvado la vida de los custodios durante años.
Sin embargo, la lealtad al futuro agrícola de la humanidad fue inquebrantable:
- Doce científicos murieron de inanición en sus puestos de trabajo mientras vigilaban cajas repletas de alimentos no procesados.
- El especialista en cacahuetes Alexander Stchukin falleció sentado a su mesa, negándose a probar un solo fruto de su colección.
- El botánico Dmitry Ivanov, custodio de las variedades de arroz, pereció rodeado de miles de bolsas de grano sin tocar una sola muestra.
Gracias a su sacrificio, el banco genético sobrevivió intacto a los bombardeos, las plagas de ratas y las temperaturas bajo cero, permitiendo reforestar y restaurar la agricultura europea tras el conflicto bélico.
Fuente: Vavilov Research Institute of Plant Industry Archives / 'Where Our Food Comes From' de Gary Paul Nabhan