Hasta hace muy poco tiempo, la biología clasificaba a los animales con sistema digestivo en dos grandes grupos: aquellos con un saco ciego (que comen y defecan por el mismo orificio, como las medusas) y aquellos con un tracto digestivo completo provisto de una boca fija y un ano permanente. Sin embargo, en 2019, el biólogo marino Sidney Tamm documentó un fenómeno insólito en Mnemiopsis leidyi, una especie de ctenóforo marino transparente: posee un ano que solo existe en el instante preciso de expulsar desechos.
Mediante microscopía de vídeo de alta resolución, los investigadores observaron que este invertebrado carece de cualquier poro excretor visible mientras nada con normalidad. El proceso se desencadena cuando los restos no digeridos llenan el canal anal interno:
- Aproximación y fusión: La ampolla del canal gástrico se expande mecánicamente hasta colisionar con la epidermis exterior del animal. Ambas capas de tejido se fusionan a nivel celular.
- Apertura del poro: Se abre una brecha transitoria en la pared corporal por la que los residuos son expulsados al océano en cuestión de dos a cinco segundos.
- Cierre y regeneración: Inmediatamente tras la descarga, los bordes del orificio colapsan hacia adentro y las células de la piel vuelven a sellarse de forma limpia, sin dejar rastro ni tejido cicatricial.
En ejemplares juveniles, este orificio provisional aparece con una periodicidad de entre 10 y 60 minutos. Este mecanismo de «ano dinámico» ofrece una ventana fascinante hacia los primeros pasos evolutivos de hace más de 500 millones de años, ilustrando cómo pudo surgir un sistema digestivo unidireccional antes de que los animales desarrollaran órganos excretores permanentes.
Fuente: Tamm, S. L. (2019). Defecation by the ctenophore Mnemiopsis leidyi occurs with an intermittent anus. Invertebrate Biology, 138(1), e12236.