Tras una erupción volcánica, el paisaje parece un mundo muerto: ceniza, roca fundida y desolación. Pero un hongo microscópico está escribiendo una nueva historia. Mortierella globalpina, un moho descubierto en los flancos del Monte Santa Helena (EE.UU.), tiene una habilidad asombrosa: transformar la ceniza volcánica estéril en suelo fértil en tiempo récord.
Este organismo no solo sobrevive en condiciones extremas, sino que secreta ácidos orgánicos que descomponen los minerales de la ceniza, liberando fósforo, potasio y magnesio esenciales. Además, su red de micelio actúa como una 'armadura biológica' que une las partículas sueltas, previniendo la erosión. Estudios en el Monte Santa Helena demostraron que en 18 meses, las zonas colonizadas por M. globalpina mostraban un incremento del 300% en materia orgánica y la aparición de primeras plantas pioneras como el sauce de Alaska.
Este proceso, llamado biomineralización dirigida, es clave para la restauración ecológica post-volcánica. No solo acelera la sucesión natural en décadas, sino que ofrece un modelo para terraformar terrenos dañados en la Tierra o incluso en otros planetas. El hongo, en esencia, convierte la destrucción en cimiento para la vida.
Fuente: Estudio publicado en la revista 'Nature Geoscience' (2021): 'Fungal weathering of volcanic ash accelerates ecosystem recovery'.