En 2008, un equipo de físicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) asombró al mundo al confirmar un fenómeno casi inverosímil: desenrollar cinta adhesiva convencional dentro de una cámara de vacío genera suficiente emisión de rayos X como para tomar una radiografía nítida del hueso de un dedo humano.
Este proceso se fundamenta en la triboluminiscencia, la emisión de fotones provocada por la fractura mecánica o desgarro de enlaces moleculares. Al separar violentamente el adhesivo acrílico del soporte de polietileno, millones de electrones quedan arrancados y acumulados en una de las superficies:
- El papel crucial del vacío: En condiciones ambientales normales, estos electrones colisionan enseguida con las moléculas de aire y se disipan en tenues chispas invisibles a simple vista. En el vacío, sin moléculas que los frenen, los electrones se aceleran a velocidades vertiginosas.
- Radiación de frenado: Cuando esta avalancha de electrones impacta contra la cara positiva del rollo, se desaceleran de forma instantánea, convirtiendo su energía cinética en radiación de frenado o Bremsstrahlung, el mismo mecanismo físico que opera dentro de los tubos médicos de rayos X.
- Pulsos de alta energía: Desenrollando la cinta a tan solo tres centímetros por segundo, los físicos registraron ráfagas de rayos X de 15 kilovoltios en pulsos de apenas milmillonésimas de segundo.
El hallazgo demostró que un objeto doméstico y barato puede transformarse en una fuente controlada de radiación sin necesidad de materiales radiactivos ni complejas fuentes de alta tensión.
Fuente: Revista Nature (Camara et al., 2008: 'Correlation between nanosecond X-ray flashes and stick-slip friction in peeling tape')