A casi 2.900 kilómetros bajo la superficie terrestre, descansando directamente sobre el ardiente núcleo exterior de hierro líquido, se esconden dos de las estructuras más misteriosas de la geofísica planetaria: las Grandes Provincias de Baja Velocidad de Ondas de Cizalla (conocidas en geología como LLSVPs). Una de estas colosales masas se extiende en las profundidades bajo el continente africano y la otra bajo el océano Pacífico.
Estas dos formaciones no son simples irregularidades del terreno: abarcan miles de kilómetros de longitud y se elevan hasta cien veces más alto que el monte Everest. Juntas representan cerca del 8% del volumen total del manto terrestre y poseen el doble de masa que toda la Luna. Fueron detectadas gracias a la tomografía sísmica, una técnica análoga a una ecografía médica global: cuando las ondas sísmicas generadas por potentes terremotos cruzan estas zonas, se ralentizan de forma drástica, revelando que están compuestas por material mucho más caliente y entre un 2% y un 3,5% más denso que el manto circundante.
Durante décadas, su origen fue un enigma geológico absoluto. Sin embargo, investigaciones publicadas en la revista Nature han aportado una respuesta asombrosa: se trataría de los restos fósiles de Tea (Theia), el protoplaneta del tamaño de Marte que impactó contra la Tierra primitiva hace 4.500 millones de años. Tras la colisión catastrófica que eyectó el material que formó la Luna, los fragmentos más densos y ricos en hierro del manto de Tea no se mezclaron por completo, sino que se hundieron hasta la base de nuestro planeta, donde han permanecido aislados y casi intactos desde el origen del sistema solar.
Fuente: Nature (Yuan et al., 2023 - 'Moon-forming impactor Theia as a source of Earth’s basal mantle anomalies')