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El Moco del Mixino: El Biopolímero Instantáneo que Ahoga Tiburones en Fracciones de Segundo

La criatura abisal más primitiva del océano produce una sustancia capaz de expandirse 10.000 veces en agua marina para colapsar las branquias de sus atacantes.

El Moco del Mixino: El Biopolímero Instantáneo que Ahoga Tiburones en Fracciones de Segundo

En las profundidades del lecho oceánico habita el mixino (clase Myxini), un pez agnato sin mandíbulas que apenas ha modificado su anatomía básica en más de 300 millones de años. A pesar de carecer de escamas, aletas pares o visión desarrollada, este vertebrado fósil posee uno de los sistemas defensivos más eficaces y sorprendentes de la naturaleza: una secreción que neutraliza a los mayores depredadores del océano en un parpadeo.

Cuando un tiburón u otro gran pez intenta morder a un mixino, la criatura estimula un centenar de poros glandulares que expulsan una ínfima cantidad de líquido lechoso. En apenas 400 milisegundos, esa fracción de mililitro reacciona con el agua de mar y se expande más de diez mil veces su volumen original, convirtiéndose instantáneamente en cerca de un litro de un hidrogel elástico y asfixiante.

La clave de esta reacción casi instantánea reside en dos componentes celulares microscópicos:

  • Tricocitos con madejas proteicas: Células que albergan un hilo de queratina de hasta quince centímetros de longitud, empaquetado milimétricamente en un espacio microscópico. Al entrar en contacto con el agua salada, la madeja se desenrolla a una velocidad vertiginosa sin formar nudos.
  • Vesículas de mucina: Bolsas microscópicas que se dilatan e hidratan al unísono, atrapando el agua circundante entre la densa red de hilos proteicos.

El efecto es demoledor para el agresor: el gel satura y obstruye de inmediato las branquias del depredador, amenazando con asfixiarlo si no suelta su presa de inmediato. Mientras el atacante tose violentamente para despejar sus vías respiratorias, el mixino realiza un nudo con su propio cuerpo para retirar el exceso de moco de su piel y escapar ileso.

Fuente: Journal of Experimental Biology / Current Biology (Fudge et al., biomecánica del mixino)

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