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Las Planarias y el Enigma de la Memoria: El Gusano Inmortal que Recuerda Tras Ser Decapitado

Estos invertebrados reconstruyen un organismo entero a partir de un fragmento minúsculo y conservan aprendizajes tras regenerar su cerebro.

Las Planarias y el Enigma de la Memoria: El Gusano Inmortal que Recuerda Tras Ser Decapitado

Las planarias, pequeños gusanos planos de agua dulce, albergan uno de los mayores prodigios biológicos del reino animal: una capacidad de regeneración prácticamente ilimitada que desafía el envejecimiento biológico. Si se corta a una planaria en más de doscientos fragmentos microscópicos, cada una de esas secciones se transformará en un gusano nuevo, simétrico y plenamente funcional en apenas unos días.

Este asombroso poder reside en los neoblastos, una reserva masiva de células madre pluripotentes adultas que compone cerca del 25 % de todo su organismo. A diferencia de las células madre de los mamíferos, un único neoblasto es capaz de multiplicarse y dar origen a cualquier tejido faltante: fotorreceptores ópticos, tejido intestinal, musculatura e incluso un sistema nervioso central completo. Además, gracias a la constante renovación de sus telómeros, las cepas que se reproducen por fisión asexual son consideradas biológicamente inmortales.

Sin embargo, el hallazgo más desconcertante llegó desde la neurobiología en la Universidad de Tufts. En un célebre experimento publicado en 2013 por Tal Shomrat y Michael Levin, se entrenó a ejemplares de Schmidtea mediterranea para perder el miedo innato a la luz a cambio de alimento. Acto seguido, les amputaron la cabeza por completo. Al cabo de dos semanas, cuando los animales habían regenerado un encéfalo totalmente nuevo desde cero, fueron sometidos a la misma prueba: conservaban intacto el recuerdo aprendido.

El descubrimiento sacudió las bases de la neurociencia tradicional, demostrando que la memoria no queda confinada de forma exclusiva a las sinapsis cerebrales, sino que puede codificarse o almacenarse en la red somática y en marcas epigenéticas a lo largo del cuerpo.

Fuente: Journal of Experimental Biology (Shomrat & Levin, 2013)

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